lunes, 1 de febrero de 2010

No es para tanto...


A propósito de un post que leí por ahí, que hablaba de que lo de la Pequeña Gigante es sólo Pan y Circo, profundizo en lo expuesto:

El planteamiento de Recabarren, tiene cierta validez hoy, en el sentido que continúa habiendo una clase dominada y otra dominante. Cada vez menos claramente, ya que se ha expandido el círculo de la riqueza, de la clase media, y aquello que antes parecía tan lejano, hoy ya no lo es. Entre otras cosas, el acceso al consumo y la cobertura educacional lo han permitido.

En este sentido, considero válido el planteamiento de Recabarren... el tema es que hay que ajustarlo y ver si se adecúa a la actualidad. Primero, hay que preguntarse, ¿antes, qué función cumplía la fiesta? ¿Quién la organizaba? Antes, cumplía el objetivo de dejar emborrachada a la gente a pesar de la miseria en la que vivían. Además, era organizada por señores que sustentaban esa miseria. Hoy, eso no es tan claro.

Hoy NO se da la miseria de esas épocas. Obviamente, nunca puede llegarse a cero, pero definitivamente no existe aquella miseria de principios de siglo.

Además, esta fiesta, claramente, no la organizan los señores. Si bien está organizada por gente del arte, que podrían criticarse por definir arbitrariamente qué es la ‘Alta Cultura’, es una fiesta organizada por sectores de la CIUDADANÍA, no por las élites. Es para la Ciudadanía, con ella; no sólo para dejarla feliz sino para incorporarla al disfrute. Permite, en otras palabras, acceso al consumo cultural (por más que a algunos les cause urticaria el concepto de consumo). Porque es eso lo que es espera: que toda la gente pueda acceder al CONSUMO CULTURAL.


Por lo tanto, no me parece que hoy haya una realidad tan atroz que deba ser sublimada a través de la fiesta. Hoy, lo que hay es una fiesta ciudadana como hace tiempo no había, en la cual la familia y todo Santiago se hacen dueños de la ciudad, de aquella ciudad que siempre les ha pertenecido, pero que por diferentes circunstancias ha dejado de sentirse como propia.

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