

A propósito de un test que me llegó a los ojos el otro día, surge naturalmente la reflexión en torno a la validez actual de la antigua clasificación política-económica según izquierda y derecha.
Si antes, la clasificación política (de izquierda o derecha) decía de forma mucho más unívoca la orientación respecto del sistema económico, en la cual, por ejemplo, un marxista por definición estaba en contra del mercado y era liberal en lo social, hoy eso ya no puede decirse. La página politicalcompass.org sugiere que la validez de la clasificación política-económica según izquierda o derecha, es hoy insuficiente para definirse políticamente.
Esta nueva clasificación también podría aplicarse a décadas anteriores. Es decir, Stalin y Ghandi podrían haber sido clasificados, uno como más autoritario y otro como más libertariano, y como partidarios de distintos modelos económicos; el primero donde el Estado tiene gran supremacía y el segundo donde eso es variable. Sin embargo, la clasificaciones históricas siempre dijeron que simplemente los dos eran de izquierda.
Pues bien, dadas las circunstancias políticas chilenas y la suerte de incapacidad de explicar por qué se pierde una elección (lo que se refleja muy bien con la reflexión: "la gente que es de centro izquierda y concertacionista debería votar por la Concertación, es decir, por la centro izquierda"), surgen dudas respecto de por qué la gente tradicionalmente concertacionista vota esta vez por Piñera. Según mi parecer, lo que ocurre es que se ha producido una fuerte homogenización entre aquellos de "izquierda" y "derecha", una homogenización que no es total, diría casi puramente económica, pero es que es percibido por la población como que simplemente Piñera no es tan malo como lo pinta, es de clase media, es de los nuestros, sólo con un mayor gusto por la plata.
Lo anterior fue detectado por muchas de las personas que le dieron su voto a Piñera -y finalmente el triunfo- que se ve como menos conservador en lo social, aunque fuertemente liberal en lo económico. Y esa liberalidad en lo económico, que promulga como objetivo último, aquella aspiracionalidad de las personas, es lo que representa Piñera. En el fondo, el mensaje, es todos podemos llegar donde él.
En conclusión, si uno quiere orientarse un poco más acerca de dónde uno se sitúa en esta escala política que ya no tiene solo un eje, es útil contestar el test de manera de saber que más allá de las uniformidades económicas, hay un factor social que SÍ importa a la hora de elegir gobernantes.
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